(Texto de Silvia Gubern, artista, poeta y diseñadora)

 

El Horizonte

 

Sin él, la vida no es vivible.

Sin él, estamos solos.

Sin él, el hombre no prospera.

Con él, la vida respira.

Con él, el hombre se expande, se abren sus sentidos y conoce lo que ve.

 

Estas reflexiones me llevan a aseverar la importancia del tema que hoy contemplo. Como todos los grandes temas, se expresa de una manera sencilla, con la abstracción conceptual de una simple línea. Una línea que marca la diferencia entre la vida y la no-vida. Entre lo estático y lo dinámico. Entre dentro y fuera. Entre la desesperación y la esperanza.

 

Es por todo ello que siento un especial interés en como el pintor Camil Giralt aborda sistemáticamente, con determinación y sensibilidad, este tema en sus cuadros. Algo que, siendo tan obvio y manifiesto, frecuentemente se nos pasa por alto y no somos capaces de aprehender.

 

Camil se sitúa en la línea misma del horizonte. En el punto que delimita el más allá del más acá. Allí, donde el conocimiento de lo que aún no es, nos augura un campo lleno de nuevas visiones, comprensiones y posibilidades.

 

Es necesaria una cierta capacidad de abstracción y síntesis, y una mirada trascendente para sumergirse incansablemente en la búsqueda de nuevos horizontes. Este es, para Camil Giralt, su punto de partida y de retorno.

 

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(Text by Silvia Gubern, artist, poet and designer)

 

The Horizon

 

Without it, life is not livable.

Without it, we are alone.

Without it, man does not prosper.

With it, life breathes.

With it, man expands, opens his senses and knows what he sees.

 

These reflections lead me to assert the importance of the subject that I contemplate today. Like all major themes, it is expressed in a simple way, with the conceptual abstraction of a simple line. A line that marks the difference between life and non-life. Between the static and the dynamic. Between inside and outside. Between despair and hope.

 

This is why I feel a special interest in how the painter Camil Giralt systematically, with determination and sensitivity, tackles this theme in his paintings. Something that, being so obvious and manifest, is often overlooked and we are not able to apprehend.

 

Camil is situated on the very line of the horizon. At the point that marks the boundary between the hereafter and the here. There, where the knowledge of what is not yet portends us a field full of new visions, understandings and possibilities.

 

 

It requires a certain capacity for abstraction and synthesis, and a transcendent look to immerse oneself tirelessly in the search for new horizons. This is, for Camil Giralt, his point of departure and return.